viernes, 28 de agosto de 2009

Crónica de Canta


Aventura extrema


SI TE DA MIEDO CABALGAR TE PERDERÁS LAS MARAVILLAS QUE HAY


Cabalgar por más de dos horas para ver el bello paisaje de Obrajillo vale la pena, a no ser que camines por el triple de tiempo


Por Johana Gao Chung


El miedo a subirme a un caballo fue superado por las burlas de mis amigos, ellos se subían todos emocionados y decían que como no lo iba a hacer, bueno, tenían razón, tenía que vencer mi miedo y aventarme a la aventura.


Le dije al guía que me diera el caballo más tranquilo y que vaya lo más despacio posible, no quería morir en el intento, ya que el camino era tan estrecho y peligroso, el señor muy amablemente me dijo que no pasaría nada, que ellos ya conocían el camino, solo confíe en él y empecé a andar rezando hasta medio camino para que no me pasara nada malo.


Estrella, la yegua en la cual estuve montada, se pegaba mucho al abismo, si miraba hacia abajo perdía, era tan profundo que solo traté de mirar hacia adelante. Mientras iba avanzando, cada vez más alto, se veía todo el bello paisaje que Obrajillo te puede brindar, aquel lugar tranquilo, lleno de paz, relajación, donde solo eres tú y la naturaleza, estuve muy concentrada a cada detalle que veía, todo era verde, el sonido del agua caer por las bellas cataratas, era como un cuadro en vivo.


La sensación es única e inigualable, trataba de relajarme, de pensar en muchas cosas, recordando bellos momentos de mi vida, pero las paradas que hacía Estrella me asustaba y me tensaba, ¿Quién me hizo tan miedosa?, al menos puedo tener miedo pero me arriesgo, el que no arriesga no gana, ¿no?


Gané experiencia, puedo decir que después de ese día podría volver a montar en cualquier momento, siempre tendré miedo, pero si vale la pena hacerlo no lo dudaré dos veces.

Crónica de Canta


Catarata de ensueño


EN EL ESPLENDOR DE LUZ MARÍA


A pocas horas de la ciudad de Lima podrás encontrar el lugar perfecto para la relajación total


Por Johana Gao Chung


Lima es una de las ciudades más ruidosas del mundo, aquel smog que contamina nuestro ambiente, las personas que vienen y van y el estrés que provoca el trabajo y los estudios hacen que nuestra mente y cuerpo no se relajen por completo.


Pero si un fin de semana queremos darnos un poco de tiempo para nosotros mismos y dejar atrás los problemas, las preocupaciones, vamos a Canta, un lugar que se encuentra a dos horas y media de Lima, donde podremos encontrar paisajes tan bellos, animales en el campo, comida sumamente económica y rica, acampar junto al río u hospedarnos en hostales seguros y de bajo presupuesto.


Uno de los atractivos más hermosos que pude conocer el primer día fue la catarata llamada LUZ MARÍA, este nombre lo recibió de los mismo turistas del lugar, además de haberse filmado allí la telenovela Luz María, cuyos protagonistas fueron Cristian Meier y Angie Cepeda hace más de 15 años aproximadamente.


Para llegar a esta catarata debemos montar un caballo que lo encontrarás cerca al río que se encuentra en Obrajillo, el costo del alquiler es de 7.00 soles, y el viaje dura aproximadamente una hora y media, cabalgarás por todo el valle, pasando antes por el Mirador San Miguel, donde te detendrás para poder observar Canta en todo su esplendor, es tan increíble lo que puedes mirar, un paisaje lleno de calma y tranquilidad, una pintura en vivo como lo suelo llamar.


Es allí donde mis amigos y yo compartimos momentos divertidos, mojarnos con aquella agua helada de la catarata, porque eso sí, el agua es sumamente helada, todos queriendo salir en la fotografía pero uno tenía que hacerlo, entonces nos turnábamos con la cámara, hasta que llegó un buen hombre y nos tomó a todos en conjunto.


Al pasar casi una hora en ese precioso lugar, tratando de que cada uno tuviera su foto solamente con la catarata, nos dimos cuenta que la noche se acercaba y que cabalgar hasta el lugar donde estábamos acampando era un poco peligroso por lo mismo que en Obrajillo no hay luz, entonces cada uno tomó su caballo y de vuelta a las carpas, pero antes debíamos conseguir madera seca y kerosene para poder prender la fogata para que nos pudiera calentar toda la noche – o parte de ella- y poder tener visibilidad del lugar en donde estábamos.


Fue una gran experiencia ya que yo jamás había cabalgado, ni mucho menos en caminos tan estrechos, donde a tu izquierda eran arbustos y a la derecha el abismo.Puedo decir que después de ese día volvería a subirme a cabalgar desde Obrajillo hasta mi casa.

jueves, 20 de agosto de 2009

Crónica de Canta


Cuentos chinos


LEYENDAS URBANAS DE NICOLE Y ULISES


Encontrar a dos pequeños niños afuera del cementerio quemando papeles en la pista y que te cuenten historias urbanas no es nada chistoso


Por Johana Gao Chung


Esperando a mis amigos a que salgan del cementerio, donde entraron para sacar madera seca para hacer la fogata, aparecieron dos niños de la nada, se sentaron junto a Yhan, Martín y yo y nos empezaron a relatar la trágica muerte de Doña Luchita.


Nicole es la niña más parlanchina que he conocido en toda mi vida, a sus nueve años de edad podía empezar a hablarte de cualquier tema. Su pequeño hermano Ulises, de siete años, solo se dedicaba a prender fuego a papeles para matar a las arañas que abundan por aquella calle.


-Chicos, ¿ustedes han escuchado hablar de la muerte de Doña Luchita?
-No, para nada, ¿hace cuánto tiempo ocurrió su muerte?
-Hace muy poquito, dos días quizás.
-Y, ¿Qué le pasó?
-Ella estaba en la combi yendo a Canta para traer más golosinas para vender en su carretilla, la combi se cayó al abismo, todos dicen que un fantasma del cementerio se la quiso llevar con ella.


Cuando dijo: “todos dicen que un fantasma del cementerio se la quiso llevar con ella”, entró un escalofrío dentro de mí, no era propicio hablar de muertos en la puerta de un cementerio, creo yo.


-¿Y la han enterrado en este cementerio?
-Sí, aquí mismito, sus familiares quisieron cumplir su voluntad de que estuviera junto a toda su familia ya muertita.


La pequeña Nicole te lo contaba con tanta efusividad y el manejo de su lenguaje no verbal era tan impresionante como el “narrador de cuentos”, te hacía entrar en la historia sin ningún esfuerzo. Nos empezó a contar de la pequeña niña que había llegado de Lima hace casi unas dos semanas atrás que murió ahogada en el río frente a donde estábamos acampando, eso sí que nos dio mucho miedo, era nuestra primera noche allí y enterarse de tantas muertes no era nada agradable.


-La niña llegó de Lima con sus papas hace dos semanas, pero ella murió.
-¿Cómo así?
-Estaba jugando por el río y un hombre malo le sacó sus órganos y luego la tiro al río y murió ahogada.


Cuando nos dijo eso no le creí en lo más mínimo, pensé que todo eso lo decía para sorprendernos y llamar nuestra atención. Justo en ese momento los papas de Nicole y Ulises salieron a llamarlos y nos dijeron, nos vemos pronto.


La verdad es que esa pequeña llamó mucho mi atención, tengo una sobrina casi de su edad y su forma de desenvolverse con la gente no es la misma, así que esperaba verla al día siguiente para que me siguiera contando historias de personas que justo habían fallecido en esos días.


El frío cada vez era más intenso, felizmente los chicos que entraron a sacar la madera ya estaban saliendo, nos paramos todos y nos fuimos a prender la dichosa fogata que esperaba con ansias para empezar a conversar.

domingo, 16 de agosto de 2009

Crónica de Canta


Despertando a los muertos


UN PASEO DE NOCHE POR EL CEMENTERIO


Nunca estuve de acuerdo en ir al cementerio de noche a ver si encontrábamos algún ser paranormal, no es bueno interrumpir el descanso de los que ya partieron


Por Johana Gao Chung


Primer día que llegamos y recién en la noche nos dimos cuenta que estábamos acampando cerca al legendario cementerio de Obrajillo. Esperamos a que sea de noche, muy oscuro para ir un grupo a investigar que había dentro, como era, pero el miedo me carcomía hasta los huesos y tuve que retirarme antes de ver el primer nicho.


Salí corriendo pensando que algún fantasma pudiera salir, molesto por lo que hacíamos mucho ruido y riendo de los nervios dentro de allí. Las ramas que estaban en el césped me sujetaban las piernas a cada rato, trataba de correr pero me seguían tocando, al no ver nada la adrenalina me subió a mil, el miedo que tenía era incontrolable. El cementerio está ubicado como en una especie de bosque, árboles, ramas secas, y tenías que subir hasta un pequeño piso plano para darte cuenta que tanto a la derecha como a la izquierda estaba lleno de nichos, fotos de las personas fallecidas debajo de sus tumbas, realmente de ultratumba.


Todos salieron corriendo después de cinco minutos, luego hablando afuera del cementerio decidimos ir de nuevo a tomar fotos y filmar todo en infrarrojo a ver si después, en casa, podíamos ver el video y las fotos y encontrábamos algo extraño.


Tragué mi miedo por completo y decidí arriesgarme a la aventura del temor, mientras todos se sujetaban de la mano, caminando en fila india llegamos hasta la mitad del camino, porque nos dimos cuenta que era un cementerio sin fin, seguías caminando y seguían nichos y más nichos, era oscuro y ya no me estaba gustando para nada la idea de seguir andando.


En mi mente decía: Hay que tenerle miedo a los vivos no a los muertos, frase que repetía a cada minuto para darme valor, pero el ruido de los árboles moviéndose y el cacareo de los gallos y el rebuzno de los caballos me ponía demasiado nerviosa, así que gritando les dije a todos que salgamos, que no era bueno estar en un lugar donde los cuerpos sin vida descansan en paz.


Todos con cara de decirme que era una aguafiestas me siguieron y terminamos caminando más despacio para poder salir con vida, no por el hecho de que algún muerto nos asuste, sino que el césped tenía huecos y no era seguro caminar por ahí, muy a parte que solo llevamos una linterna que a las justas alumbraba el camino.


Salimos sudando del miedo, riendo de las caras de cada uno y de los gritos que cada uno daba, porque prefiero evitar que otros empezaron a rezar mientras caminaban.

Crónica de viaje


De mi punto a Comas


Partiendo de San Borja hasta Comas, un distrito al cual jamás había ido, arriesgándome a una nueva aventura


Quise dormir el domingo plácidamente sin que nadie me moleste, levantarme más o menos a las doce del medio día y ver televisión, pero una llamada inoportuna me levantó a las nueve y media de la mañana, era mi mejor amiga, Nuria, diciéndome que vaya a su casa para ir a Comas a hacer de una buena vez el trabajo que nuestro profesor de periodismo II nos había dejado, este constaba de subirnos a un micro y observar cada detalle de todo, y cuando digo todo, es TODO…


Con el dolor de mi corazón tuve que abrir mis dos ojos y entrar a la ducha, hacía tanto frío que daba mucha flojera, pero yo soy de las personas que no pueden salir de casa sin antes bañarse, así es que me alisté y salí de casa lo más rápido posible.


Tome el carro ATE – ATE rumbo al ejército, es allí donde vive Nuria, me senté en un asiento de uno, saqué mi libreta de apuntes y recé para que ocurrieran cosas fuera de lo normal en un micro para poder contar, al ritmo de la rica cumbia que hoy en día está de moda, empecé a observar cada detalle en la calle, me di cuenta que a pocas cuadras de donde vivo, volteando a la derecha, se pueden observar el cambio que hay en las calles como en las casas, el distrito al que me refiero es Surquillo, un lugar donde en cada esquina podemos encontrar harta basura y todavía en las mañanas, la gente va de aquí para allá, algunos con cara de preocupación, otros llevando el desayuno a sus casas, yo seguía mirando sin perderme un solo detalle, pero no puedo negar que habían momentos en los cuales me desconcentraba y empezaba a pensar en mí, en cómo me sentiría si viviera en un lugar así, donde tenga que pasar tal vez hambre y privaciones de cosas materiales.


El conductor creía que estaba en un bus parrandero o algo parecido porque el volumen estaba al máximo y ya no era cumbia lo que sonaba si no reggaetón, este género que causa sensación en la mayoría de jóvenes y me incluyo en la mayoría, pero no es recomendable escucharlo en las mañanas y mucho menos un domingo, porque empiezas a recordar que tal o cual canción la bailaste el sábado con el chico que te gusta o la quisiste bailar pero nunca te sacó, esas cosas pasan, pero volviendo al tema, en una esquina paró el carro e iban a bajar una niña de aproximadamente cinco años y su madre, lo que me pareció curioso fue como la mamá va a bajar primero y dejar atrás a la niña, pero el cobrador muy amablemente ayudó a la pequeña, porque es imposible que esas cortas piernas puedan bajar esos grandes escalones, ahora no sé si de verdad el cobrador fue amable al ayudarla a bajar o simplemente quiso acelerar a la niña para poder seguir, pero en fin, solo eso sabe el cobrador.


“Toda la Brasil, Salaverry, el Ejército… habla vas” gritando esas palabras el cobrador llamaba a la gente para que suban y así ganar dinero, me pregunto si estos señores o, en muchos casos mujeres, al gritar tanto y con este frío ¿no les dolerá la garganta? O ya debe ser la costumbre, supongo, pero lo peor no saben que fue, a pocas cuadras donde ya iba a bajar, se suben tres chicos súper "resaqueados" y las camisas fuera de los pantalones, se pusieron al costado mío y todavía empezaron a hablar, el olor era horrible, no quiero imaginarme como me veía yo cuando también salía tarde de las reuniones, o más bien “temprano”, y tenía que subirme al micro, prometo no volver a hacerlo, de verdad que fue muy incómodo para mí, felizmente dije – “baja en Vigil” - y pude respirar aire fresco de domingo mañanero.


Mi barriga sonaba del hambre que tenía, mi amiga y su enamorado me dieron el encuentro y los saludé con un fuerte abrazo efusivo como si no los hubiera visto en años y solo había pasado un día, eso es AMISTAD, pregunté qué micro tomaríamos para dirigirnos al rico Comas, al distrito que esperaba con ansias conocer, pero también con miedo, porque siempre dicen que esos lugares son un poco peligrosos, solo un poquito, así es que paramos el micro de la empresa América que decía ÚLTIMO PARADERO - CARABAYLLO, subimos y nos sentamos en la última fila de los asientos ya que de todas maneras íbamos a ser los últimos en bajar.


Eran las doce del medio día, saqué mi libreta una vez más y lista para apuntar, pero el señor que se encontraba a mi lado me miraba raro, que habrá pensado que estaba haciendo, o habrá pensado que estaba loca, pero yo solo sonreía. Llegando a Alfonso Ugarte, en el mismo óvalo para ser exactos, habían unas personas con trajes típicos peruanos, de la región andina para ser más específicos, danzando al ritmo de un bombo y platillos que otras personas tocaban y unos hombrecitos de morado cargando la imagen de un santo, la verdad es que no me percate de que santo era, pero de que era peruano, era peruano, me llamó la atención cuando las personas del micro empezaron a persignarse, unos lo hacían porque de verdad eran católicos, otros por monería, porque estoy segura de que ni siquiera sabían que santo era.


Pasaron unos minutos en los cuales me distraje por un momento ya que la conversación de mis dos amigos estaba interesante, estaban viendo el anuncio en el periódico haber si conseguían trabajo, más "finteros", pero así son. Pasaron unos diez minutos y se subió el primer ambulante ofreciendo caramelos en una mano y cargando a su bebé con el otro, con las mangas remangadas enseñando el terrible pasado que había tenido en la cárcel, cortes cicatrizados por fuera, pero sé que por dentro la herida sigue viva como el primer día que se lo hicieron, pero a mí en particular estas personas que suben y empiezan a decir que ha estado en tal penal por robo o asesinato y que ahora venden caramelos para ganarse la vida me dan tanta cólera porque asustan a los pasajeros que quieren viajar tranquilamente y llegar sanamente a su destino, nadie le compro un solo caramelo, quizás fue por miedo como les dije, quizás porque no querían ayudar o tal vez porque somos indiferentes al dolor humano, o como en mi caso que estaba con las justas para mi pasaje.


Lo más interesante fue que cuando se bajó sube una señora sin nada que ofrecer, simplemente dijo –“una limosnita por favor”- y parte de los que estábamos ahí la apoyaron ¿Alguien sabe porqué?, yo la verdad tengo muchas propuestas, pero prefiero dejarlo así.Ya estábamos llegando a Los Olivos, pasando la UNI, una universidad que intentando mil veces jamás entraría, nunca lo he hecho pero me gustaría, aunque ni tanto, porque después me voy a sentir muy pero muy ignorante.


Ahí sí me di cuenta del contraste tan notorio que hay de la zona donde vivo a la zona donde estaba llegando, personas que viven en los cerros, personas que comen de la basura, chicos y chicas de mi edad tomando en las calles, las caras de las personas mostraban dolor, tristeza, quizás de la impotencia de que nadie los ayude o tal vez porque ellos mismos no se pueden ayudar, pero tampoco no todo era así, también habían familias que salían a comer a algún puesto de comida que se encontraba cerca para así poder pasar un poco de tiempo juntos, tantas cosas se pueden ver en aquellos lugares que después de 18 años me doy cuenta que la vida allá afuera es otra distinta a la mía.


Pero aquí viene el gran “chongo” que hubo en el micro, se sube un vendedor de libritos de cultura general a solo un SOL, el señor preguntaba si sabíamos que significaba la palabra Machu Picchu, o que eran los valores, todos se miraban las caras, yo me sentí tan ignorante, la verdad nunca traté de saber cuál era el significado de una de las maravillas del mundo, y encina estando en el Perú y todavía siendo yo peruana, cuando el señor pasaba por cada uno de nuestros asientos nadie quiso comprar ese librito, yo creo que el hombre se molestó porque se puso a decir que el peruano era tan ignorante que teniendo la oportunidad de poder comprar un libro para culturizarnos preferimos darle la espalda y empezó a compararnos con los chilenos y etc, pero un pasajero se picó al ser comparado y se paró a decirle – ¿a dónde quieres llegar con eso?, ¿qué nos quieres decir?, ¡habla ps weon! – creo que esas palabras fueron más que suficientes porque de inmediato se bajó el vendedor y sin un solo sol, fue algo para nunca olvidar, la lección fue: Compremos un librito de cultura general y pongámonos a leer algo todos los días.


Nuria se quería bajar del micro, ya no aguantaba estar un solo momento más sentada, pero yo quería llegar a Carabayllo y ella no quería, así es que nos bajamos en la calle Túpac Amaru – Los Álamos en Comas, un lugar sumamente comercial y a la vez peligroso, pandillas de chicos en las esquinas mirando y eligiendo a sus presas, fue algo terrible pero yo tenía que tranquilizarme, la sensación de miedo y el ¿qué me pasará? lo dejé atrás y quise sentirme como uno de ellos, sino sentirían mi miedo y se irían encima mío.


Felizmente tenemos un amigo de la universidad que vive cerca de ahí, por ende lo llamamos para que nos viniera a recoger, nos llevó a su casa y conocimos a su familia, su mamá nos invitó a almorzar, así es que nos quedamos con gusto, mientras la señora Reyna preparaba el rico pisco sour y el suculento pollo al tau si decidimos jugar ocho locos para matar el aburrimiento y escuchando música, fue una tarde entretenida entre amigos.


Quien iba a imaginar que un trabajo de redacción iba a causar tantas emociones y sensaciones juntas, todos en la vida aprendemos de algo, por más insignificante que sea siempre tenemos que prestar atención, gracias a Dios escogí la carrera más bella que puede existir en este mundo, ser un comunicador social.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Crónica de Canta


Sábado de juerga


DR. OBRAJILLO A LA ORDEN DE LA DIVERSIÓN


Si llega el sábado y estas en Canta y quieres tomarte unos traguitos y cantar en algún karaoke Dr. Obrajillo te abre las puertas


Por Johana Gao Chung


Era sábado por la noche, la gente quería diversión pero el distrito de Obrajillo se veía demasiado tranquilo, caminando con una amiga escuchamos música, reggaetón para ser más exacta, corrimos hacia nuestro instinto pero nos dimos cuenta que era un simple y sencillo restaurante.

Eran las 08.30 de la noche, no teníamos nada que hacer, tomar en el campamento no era lo ideal, queríamos música, bailar y tomar unos tragos para poder calentarnos por el frío que hacia en el lugar.


Llegando al campamento vimos que nuestros amigos estaban tomando calientito pero por litros, un celular era nuestro equipo de sonido, la fogata eran nuestras luces sicodélicas, el ambiente era divertido hasta que se acabó nuestro trago típico y eran exactamente 10.00 de la noche de un sábado y ya habíamos terminado de hacer nuestro trabajo de reportería, era motivo de celebrar.


Lo único que les dije fue: "vamos a la plaza, seguro encontramos algo por ahí" es ahí donde todos empilados nos dirigimos hacia allá caminando, riendo y en busca de algún lugar que nos quite el aburrimiento, es ahí donde encontramos el karaoke “Dr. Obrajillo”, un pequeño lugar ubicado frente a la plaza de Obrajillo donde te ofrecían los tragos: Perú Libre, Pisco Sour y Calientito, todos estos tragos a solo 2.50 soles.


Entramos y lo primero que hice fue pedir el álbum de canciones para empezar a deleitar a todos con mis típicas canciones de Gloria Trevi y Jerry Rivera, otros empezaron a pedir los cocteles. Esta instalación contaba con una pantalla gigante y luces, el ambiente muy acogedor como para pasarla bien entre amigos y conversar de lo que quieras.


Cuando empezamos con los primeros piscos sours mis amigos ya estaban entrando en onda y querían seguir tomando –incluyéndome a mí- es ahí donde llegó el micrófono a mis manos y canté aquella canción “corta vena” que cantas cuando estas entre “pisco y nazca”, el recuento de los daños de Gloria Trevi, una canción que siempre pido cuando voy a cualquier karaoke.Entre risas y carcajadas y sin vergüenza, ya que éramos los únicos en el lugar, seguí cantando con emoción y efusividad, falto un poco más y me paraba al medio a hacer la fono mímica de la canción.


Fue la mejor diversión que pudimos encontrar un sábado por la noche, pasarla bien con tus amigos es lo más increíble que puede existir en toda la vida, porque la confianza que hay entre todos nosotros hizo que nos desenvolviéramos como nunca, cada uno conoció al otro más de lo debido y esa sensación es muy agradable porque es ahí donde la amistad se hace más fuerte.


El señor se acerca a las 11.30 de la noche y nos dice que nos retiremos porque solo el karaoke – bar estaba abierto hasta las 12.00 am y tenían que limpiar, nos quedamos con cara de: ¿QUÉEE? Pero tuvimos que entender que en provincia es muy distinto a Lima y que teníamos que respetar, aunque por mí, alquilaba el local hasta las seis de la mañana.


Llegamos de nuevo al campamento y exactamente a las 12.00 am de la noche le cantamos el Happy Birthday a María Pía, nuestra amiga, la cual cumplía 19 años. Luego nos quedamos conversando hasta las 03.00 de la mañana, contándonos cosas para así saber uno más del otro y el frío intenso y el sonido del aire, el cual daba mucho miedo, nos hizo entrar a cada uno a sus carpas y tratar de descansar porque al día siguiente nos tocaba levantarnos temprano para regresar a Lima.

viernes, 7 de agosto de 2009

Crónica de Cementerio


Una tarde en el cementerio.


LAS DOS CARAS DEL SUFRIMIENTO


Mientras unos sufren por la partida de sus seres queridos, otros trabajan para no sufrir carencias


Por Johana G. Gao Chung.


“El día que dejen de recordarme, ese día moriré”… una frase que encontramos en la mayoría de urnas en cualquier cementerio. Una frase conmovedora, que nos da la esperanza de sentir que en algún momento, en algún tiempo, lo volveremos a ver. Una frase que al tan solo oírla o leerla disfraza el dolor de haberlo perdido.


Fue un jueves en la mañana que me dirigí al cementerio El Ángel, un cementerio que tiene historia en nuestro país, uno de los más antiguos de Latinoamérica. Al principio me sentí emocionada de poder conocer más acerca de este lugar, ya que las veces que siempre he ido solo era para visitar a mi padre y a mi hermana, pero nunca me percaté de las tantas anécdotas que suelen pasar las personas que trabajan ahí. Llegué pensando que me contarían historias de terror como suelen contar en un cementerio, pero lo que encontré no tenía nada que ver con lo que pensaba.


Para mí ir a este lugar significa mucho, el día que enterraron a mi hermana era una niña de trece años, ya tenía conciencia de lo que pasaba, fue un golpe muy duro que con el tiempo lo fui superando, no del todo, pero ya no me afecta tanto como en ese momento. Las cosas pasan porque tienen que pasar, siempre me lo decía para no sufrir, pueden creer que desde ese día nunca más volví a pisar ese cementerio hasta que leí el correo de mi profesor y uno de los lugares que tenía que asistir para cubrir una crónica era este, pude haber elegido otro, pero dos días antes de leer el e- mail había soñado con mi hermana, como lo dije antes, las cosas pasan porque tienen que pasar, habrá sido una señal o simplemente será el destino.


Me separé del grupo con el que fui y me dirigí a San Cosme I, uno de los tantos pabellones que tiene este cementerio, es ahí donde se encuentra mi hermana, lloré de la impotencia de no haber podido hacer algo para que ella no se hubiera separado de mí, recé y volví con los demás, dispuesta a encontrar una historia emocionante que pudiera contar.


Dando vueltas y vueltas por más de dos horas me atreví a acercarme a un señor de características muy simpáticas, gordito y con una sonrisa de oreja a oreja que en ese momento limpiaba una urna que estaba a cuatro metros del suelo, estaba encima de una escalera muy vieja que se tambaleaba de un lado a otro:


-Señor ¿puede bajar un momento para poder hacerle unas preguntas?


Me miró amablemente y bajó.

-Dígame señorita.
-¿Cuál es su nombre?
-Silvano Martínez.


Mientras me hablaba se limpiaba las manos con un pedazo de tela y se arreglaba la camisa, como para darme una buena impresión.

-¿Cuántos años tiene trabajando en este cementerio?
-Trabajo aquí desde el año 1990, saca tu cuenta. Me acuerdo que fue en ese año porque fue cuando Fujimori entró al gobierno y despidieron a todos los obreros de la empresa donde trabajaba, solo se quedaron los más antiguos. Su mirada cambió totalmente cuando empezó a recordar ese momento, fue como si le hubiera abierto aquella herida del pasado.
-¿Cómo así decidió entrar a trabajar aquí?
-Fue la misma necesidad señorita, tenía que trabajar de cualquier cosa para poder alimentar a mis hijos y darles educación, además, sino trabajaba, mi mujer se iba a ir con otro, a las mujeres le gustan los hombres con la billetera gorda o ¿me va a decir que no? ¡Claro pe! Y yo no quería perder a mi mujer, porque a pesar de nuestros problemas ella es buena.


Silvano y yo reímos por un buen momento, su comentario me causó mucha gracia, ya que es cierto, ahora las mujeres buscan hombres que puedan solventar tantos sus gastos como los nuestros.

-Pero a pesar de todo ¿le gusta su trabajo?
-No me gusta, pero tengo que hacerlo para sobrevivir, un primo que en paz descanse trabajaba aquí y veía que se daba la buena vida, tomando todos los fines de semana y tenía para comer, entonces le dije si podía trabajar con él y es así que estoy aquí.
-¿Cuánto gana al mes?
-No tengo sueldo, vivo de las propinas que me da la gente charly, aunque no lo crea vienen señores bien vestidos, con carrasos del año que no pueden venir a visitar a sus familiares y me dan su voluntad por limpiar, poner flores y echar agüita. Será por cada trabajito 30 o 40 soles.
-¿Usted vive aquí?
-Me quedo una vez a la semana, como todos mis compañeros, dormimos en una pequeña casita que hemos construido arriba de los nichos.
- Y ¿no le da miedo?
-¿Miedo a los muertos? ¡Que va ser! Miedo se le tiene a los vivos, aquí no pasa nada, solo tengo pesadillas, en mis sueños siempre veo que una mujer está caminando por aquí y me llama, pero nada más.


Mi rostro cambió por completo, pensé que me diría que si penaban por las noches o escucha gritos de personas lamentándose de haber muerto, pero llegó Jefry, un muchacho de 20 años, delgado y carcajeándose de las pocas cosas que había escuchado de su amigo Silvano:


-No le haga caso señorita, claro que sí penan, la otra vez estaba caminando cerca al crematorio y escuché voces de mujeres pidiendo auxilio, ayuda.
-Y ¿no le da miedo?
-Claro que sí señorita, pero lo único que hago es correr o taparme las orejas.


Al principio sospeché que era una broma, o me estaba tomando el pelo, porque aquel chico no dejaba de reírse, todo lo tomaba a la ligera, pero me lo juró por Diosito y la Sarita, es ahí donde dude y pensé que no juraría en vano.Silvano lo callaba, porque no dejaba de hablar, y empezó a contarme de sus hijas, él muy orgulloso me comentaba que su hija mayor estudiaba en Selene, un instituto de cosmetología donde ya cursaba sus últimos años, el deseo de esta chica era poder trabajar siendo peluquera para así juntar el dinero necesario para estudiar lo que más anhelaba: ser chef.


Los ojos le brillaban de alegría a este simpático señor, no dejaba de decirme que siguiera estudiando periodismo porque era una carrera muy bonita, pero interrumpió una vez más Jefry diciendo que no éramos los primeros chicos en venir a hacerle preguntas. Las horas pasaban y tuve que preguntar a qué hora cerraba y me dijeron que faltaba una hora para eso, que ellos se encargan de estar seguros de que todos salgan porque los delincuentes se metían a dormir. No quise interrumpir más su trabajo y saqué de mi monedero todo el sencillo que tenía y se lo di como agradecimiento por haberme dado minutos preciados de su tiempo, al principio no me lo quiso recibir, pero yo insistí ya que era lo más justo.

-Señorita vaya al presbítero, es el cementerio que está al frente, ahí está Miguel Grau y otros héroes peruanos enterrados, además se encuentra el “niño Ricardito” es bien milagroso, todos le rezan, dicen que te cumple lo que le pides, la entrada esta cinco soles, pero hagan su rebaja por ser universitarios.
-Gracias, iremos.


Saliendo de El Ángel, nos dirigimos al otro cementerio para que Ricardito me cumpliera un deseo, los vigilantes no nos quisieron dejar entrar sin antes pagar, empezamos a convencerlos de que como íbamos a pagar para entrar a visitar a nuestros familiares, pero no nos creyeron, así es que caminamos hasta la siguiente puerta, la número cuatro, donde le dijimos lo mismo y el señor con cara de- ya pasen- nos dejó ingresar.


Buscando por todos lados al niño milagroso nos pasamos una hora, pero en el camino vimos las tumbas de grandes literatos peruanos como el de José Santos Chocano – este personaje que quiso ser enterrado de pie- también a Ricardo Palma, entre otros. Pero la suerte no estuvo con nosotros, llegando ya al lugar para pedir mi deseo, uno de los vigilantes nos retiró del lugar por haber entrado sin pagar. Ya en la puerta nos reímos como locos y le dijimos: “de peores cementerios nos han botado”.

Regresé a casa con una anécdota que contar y con los pies hinchados de tanto caminar.

Perfil a Beto Ortiz


SIN CENSURA


Un hombre controversial, sarcástico y lleno de humor, censurado por muchos problemas, pero en este perfil no


Por Johana G. Gao Chung


De muy pequeña sus programas me parecían grotescos, sin sentido, simplemente quería llegar al público televidente que llegaba a sus casas a las 11.00 de la noche, presentando vedettes, cantantes que tenían alguna relación con ellas, entre otras cosas de muy mal gusto. Pero luego crecí y me di cuenta de que esas cosas grotescas que suelen pasar por televisión causa gracia y humor en el televidente y yo estoy entre esa gente.


Humberto Ortiz Pajuelo, más conocido como Beto, nació en Lima en el año 1968, se puede decir que la ciudad no estaba preparada para la llegada de este hombre que con su personalidad y carácter sacaría de sus casillas a más de uno. Un hombre inteligente, periodista, egócentrico, conductor de televisión y escritor peruano.


Muchos de sus libros han sido criticados, claro que más veces fueron destructivas que constructivas, lo que aún no sabemos es si ha sido por el contenido o por el autor, a pesar de ello, Beto sigue vendiendo "cultura" como él lo llama, ya que está seguro de tener el talento de hacer historias buenas o más bien “decentes”.


Estudió derecho en la Universidad de Lima, no porque él quisiera, sino por presión de sus padres, ser hijo único hizo que el sueño de sus progenitores se vuelva una doble responsabilidad. Beto sabía que esa carrera no era para él, envidiaba a la gente de la facultad de al frente, comunicaciones, saliendo con cámaras y famosos, por eso decidió cambiarse de carrera sin que sus padres se dieran cuenta, al llegar a IV ciclo de facultad empezó a trabajar en el diario El Comercio, el más influyente e importante de este país, lo cual hizo que al pasar el tiempo no tuviera tiempo para la universidad y es así que culminando el IX ciclo abandonó la facultad.


- ¿Trataste de volver a retomar la universidad?

- Claro que sí, hice mi reingreso, volví a matricularme, pero sentía que ya no era lo mismo, me aburría.

- ¿Entonces era como perder el tiempo?

- Claro, además nunca necesité redactar mi curriculum para conseguir trabajo.

- ¿Quisiste enseñar en alguna oportunidad?

- Sí, pero sabes que para ello si te piden una licenciatura, ni siquiera el bachiller, pero he hecho talleres y en tu universidad, en la facultad de la Brasil, hablé con el cura Leuridan, le llevé la propuesta y un sílabo demasiado completo, le gustó y me contrató, pero sabes que siempre hay unos que se quieren hacer los chistositos y empezaron a silbarme, piropearme y lamentablemente yo no tolero esas cosas, es así que voy a la fotocopiadora y saco una copia de mi cheque en una ampliación gigante, que en ese entonces cobraba doce mil dólares o quince mil y debajo un papel que escribí con plumón que decía: “Chao Estafados”, caminé despacio por toda la facultad para que leyeran ya que fue una venganza muy sabrosa el saber que se quedarían picones por el monto que cobraba, todo el campus se quedó estupefacto.


La crónica que él considera más visitada en su blog y con mejores críticas es: "Todo es gay", la realizó cuando se encontraba en Miami y la idea surgió de una conversación entre amigos donde se decían que si tenían el cabello con gel eran gays, si se miraban en el espejo por mas de diez minutos también lo eran, es así donde escribe esta crónica colocando las simples actividades matutinas de cualquier hombre, realizado con más precisión, considerándolo GAY.


Él siempre fue una persona tímida, desde el colegio hasta el día de hoy, pero siempre imaginó desde muy pequeño salir en televisión y conducir un programa, gracias a su empeño, esmero y dedicación su gran juego de niño se convirtió en realidad. Ahora conduce un programa en el canal 2 llamado Enemigos Íntimos con Aldo Miyashiro, un dúo dinámico que se llevan bien tanto dentro como afuera del estudio, la idea de este programa nace de Aldo proponiéndole hacer un programa piloto para luego presentarlo, a los productores le gustó e hicieron dos más de prueba, es ahí donde queda y firman un contrato.


“Llevamos menos de un año al aire y nos está yendo muy bien gracias a Dios, tenemos más rating que Rosa María Palacios y eso que ella leva más de siete años haciendo televisión, si esto continúa así pues déjame decirte que el próximo año será mucho mejor”, alegó Beto con una sonrisa de oreja a oreja.


Su exilio a Iquitos fue debido a un gran problema que tuvo en Lima, es ahí donde decide colocar una discoteca llamada Papá Piraña, la cual no la hizo con el fin de realizarse como empresario ni mucho menos, sino hubiera hecho todo un estudio de mercado, simplemente lo hizo por AMOR, “una persona enamorada hace lo que sea”, dice Beto con una mirada que reflejaba la gran tontería que cometió al haber hecho semejante barbaridad.


Es un poco extraño a la hora que nos cuenta sobre su vida sentimental, no le gusta que lo mimen, ni que le demuestren cariño, esas cosas con él no van, dice que el amor es una cursilería, por ahora se encuentra solo, sin una pareja definida, se está encargando y poniendo en primer plano todas sus metas y trabajos.


Pero:


- ¿Qué es lo que Beto Ortiz hace en sus ratos libres?

-Doy entrevistas, son la 01.30 de la mañana y tengo que madrugar.